El spa es una excelente herramienta terapéutica  ya que ejerce una función similar a la hidroterapia, la cual se viene aplicando por sus probados beneficios para prevenir lesiones, mejorar la circulación sanguínea, relajar los músculos y liberar tensiones físicas y emocionales.

Un baño en un spa ofrece una experiencia múltiple y placentera.

Hidroterapia en el spa

En la función relajante que ejerce un spa, destacan los beneficios físicos, dado que el agua caliente y las burbujas le proporcionan al cuerpo un masaje, mediante el cual se estimula su circulación sanguínea. Esto es bueno para los huesos y, especialmente, cuando se sufre de artritis.

Bienestar general. 

Por todos es sabido, que un baño en el agua reduce nuestros niveles de estrés y ansiedad al mismo tiempo que dispara la producción de endorfinas en la mente. Darse un baño en un SPA es sinónimo directo de bienestar.

El spa además crea una sensación de alivio del dolor, así como de estimular la producción de serotonina, una sustancia responsable de la disminución de los niveles de estrés, ansiedad e irascibilidad en la sangre. De forma continuada, los baños en spa aceleran la pérdida de peso. Si combinas los baños con deporte y dieta equilibrada puedes lograr resultados simplemente espectaculares.

Reduce dolores musculares y articulares. 

El agua caliente reduce la tensión muscular al ejercer un efecto inmediato de relajación sobre nuestro cuerpo. Si antes de darte un baño en un SPA realizas algunos estiramientos sencillos, estimularás las articulaciones mitigando la rigidez, sobre todo en zonas como la espalda y los hombros.

Adiós a las toxinas.

Al fomentar la sudoración, el agua caliente del spa abre los poros realizando una limpieza profunda de la dermis, ayudando a regenerar las células muertas y activando el sistema linfático, es decir, la eliminación y depuración de las toxinas presentes en nuestro organismo. Utilizar los beneficios del spa, es una forma excelente de comenzar un tratamiento de belleza dejando la piel más suave, tersa, y por supuesto, iluminada.

Mejora la circulación.

El spa favorece la dilatación de los vasos capilares y acelera el ritmo cardíaco, por lo que la sangre circula mejor y fluye correctamente por todo el cuerpo.

Conciliación del sueño.

El estrés, las preocupaciones, los problemas y el día a día no siempre nos permiten descansar como deseamos. A menudo nos levantamos en mitad de la noche pensando en todo lo que debemos hacer al día siguiente, o en el peor de los casos, directamente pasamos la noche en vela sin saber muy bien cómo recuperar las horas de sueño perdidas. Si padeces de insomnio o simplemente el ajetreo cotidiano no te deja descansar correctamente, date un baño relajante en un spa unos 35 minutos antes de ir a dormir y verás cómo conciliarás el sueño más fácilmente.

Eliminación de estrés.

 La calma del SPA, la temperatura y el sonido del agua, sumado a una atmósfera cálida y confortable nos ayuda a calmar la ansiedad y las preocupaciones que nos rodean. Un baño en un jacuzzi no solo sirve para paliar la fatiga y la angustia emocional o mental que podemos sentir en un momento dado, sino que mejora todo nuestro sistema.

En general, no existen contraindicaciones en cuanto al uso del SPAS. Como única y necesaria advertencia hay que controlar el tiempo de baño, sobre todo, si la persona padece de problemas de tensión. Los baños con una duración mayor a 40 minutos pueden provocar bajadas de tensión con lo que hay no es recomendable excederse del tiempo recomendable: unos 25 minutos.herramiente terapeuticé